Las olas de frío reciben menos atención mediática que las de calor, pero también son una causa relevante de mortalidad y de hospitalizaciones en personas mayores. La caída brusca de las temperaturas se traduce en hipotermia, descompensación de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y un aumento claro de caídas por placas de hielo. Esta página explica los riesgos del frío en mayores, cómo calentar la vivienda con seguridad, qué signos de alarma vigilar y qué recursos públicos hay disponibles.

Por qué el frío es un riesgo serio en mayores

La capacidad del cuerpo para mantener la temperatura interna disminuye con la edad:

  • Termorregulación menos eficaz. El organismo tarda más en generar calor y lo pierde más rápido.
  • Menos masa muscular, que es la principal fuente de calor metabólico.
  • Vasoconstricción exagerada por el frío sobre arterias ya rígidas — sube la tensión y aumenta el trabajo del corazón.
  • Sensación de frío amortiguada en personas muy mayores: la persona no se queja, pero la temperatura interna baja.
  • Polimedicación que puede interferir con la regulación térmica.

A esto se suman riesgos indirectos: caídas por hielo o aceras mojadas, intoxicaciones por mal uso de braseros o estufas, y aislamiento social cuando el mal tiempo impide salir de casa.

Hipotermia: la consecuencia más peligrosa

La hipotermia es la bajada de la temperatura corporal por debajo de niveles seguros. En personas mayores puede aparecer dentro de casa, sin necesidad de estar a la intemperie, si la vivienda está mal calentada o si la persona pasa muchas horas sentada o inmóvil.

Señales de hipotermia:

  • Piel fría al tacto, palidez o tono azulado en labios y uñas.
  • Temblor intenso al principio, que puede desaparecer en fases avanzadas (mala señal).
  • Lentitud de movimientos y de pensamiento, dificultad para articular palabras.
  • Somnolencia, apatía, confusión.
  • Pulso lento o irregular.
  • Pérdida de conocimiento en cuadros graves.

Si se sospecha hipotermia: llamar al 112. Mientras llega ayuda: trasladar a un espacio cálido, retirar ropa húmeda, abrigar con mantas secas (especialmente cabeza y tronco), ofrecer bebidas templadas si la persona está consciente y traga bien. No dar alcohol ni frotar la piel con fuerza.

Descompensación cardiovascular y respiratoria

El frío hace trabajar más al corazón y a los pulmones. En personas con enfermedades crónicas previas, una bajada brusca de temperatura puede precipitar:

  • Crisis hipertensiva.
  • Episodio de angina o infarto.
  • Descompensación de insuficiencia cardíaca (más ahogo, retención de líquido).
  • Brote de EPOC o asma, con tos y dificultad respiratoria.
  • Ictus.

Conviene mantener las revisiones médicas habituales durante el invierno, respetar el tratamiento crónico sin saltarse dosis (cualquier ajuste lo decide el médico) y acudir a urgencias ante dolor en el pecho, ahogo súbito, debilidad en un brazo o pierna, dificultad para hablar o cualquier síntoma neurológico nuevo.

Caídas por hielo

Los días posteriores a heladas o nevadas son los de mayor riesgo de caída en mayores. Una caída sobre suelo helado es especialmente lesiva porque el cuerpo no amortigua y la dureza del suelo amplifica el golpe — fracturas de cadera, muñeca y cabeza son frecuentes.

Medidas básicas:

  • Salir lo imprescindible los días de hielo: aplazar gestiones que no urjan.
  • Calzado con suela antideslizante, atado bien.
  • Bastón con contera de goma o pinchos si la persona ya usa apoyo.
  • Evitar manchas oscuras de la acera (suelen ser placas de hielo).
  • Caminar despacio, con pasos cortos, pisando con la planta entera.
  • Acompañar siempre que sea posible.

Más en prevención de caídas y en adaptar la casa para personas mayores.

Calefacción segura en casa

Lo que NO se debe usar como sistema principal de calefacción en una vivienda con personas mayores:

  • Braseros de carbón, leña o picón, sobre todo en habitaciones cerradas. Generan monóxido de carbono — gas incoloro, inodoro y letal.
  • Estufas de gas butano sin tiro al exterior en habitaciones poco ventiladas.
  • Estufas catalíticas en dormitorios cerrados durante toda la noche.
  • Hornillos de cocina para calentar el ambiente.
  • Estufas eléctricas viejas con cables pelados o protecciones rotas.

Lo que sí es razonable, con sus precauciones:

  • Calefacción central o por radiadores (eléctricos modernos, de agua, bomba de calor). Es la opción más segura.
  • Aire acondicionado con bomba de calor — eficiente y seguro.
  • Emisores térmicos eléctricos modernos, con termostato y protección de sobrecalentamiento.
  • Estufas de pellets o leña sólo si tienen salida de humos al exterior, mantenimiento al día y no se dejan encendidas sin supervisión.

Recomendaciones generales:

  • Detector de monóxido de carbono en casas con cualquier combustión interior — bajo coste, salva vidas.
  • No dormir con estufas de combustión encendidas en habitación cerrada.
  • Ventilar unos minutos cada día — la ventilación rápida no enfría la vivienda más que el aire viciado.
  • Temperatura objetivo en el rango de confort recomendado para mayores (consultar referencias del Ministerio de Sanidad).

Plan diario: abrigo por capas y alimentación caliente

Una rutina simple:

  • Vestir en capas: ropa interior térmica, capa intermedia (forro polar o lana), capa exterior cortavientos. Más capas finas calientan mejor que una sola muy gruesa.
  • Proteger extremidades: gorro, bufanda, guantes, calcetines de lana. La cabeza y las manos pierden mucho calor.
  • Buen calzado con suela antideslizante y plantilla de abrigo.
  • Alimentación caliente y completa: sopas, purés, legumbres, guisos. Las comidas calientes ayudan a mantener la temperatura interna.
  • Hidratación: el frío reduce la sensación de sed pero el cuerpo sigue necesitando líquido. Infusiones templadas a lo largo del día son una buena opción.
  • Movimiento dentro de casa: caminar de habitación en habitación, ejercicios suaves sentado. Estar parado mucho tiempo enfría más.

Recursos públicos durante olas de frío

Las comunidades autónomas y los ayuntamientos activan planes específicos cuando se prevé una ola de frío:

  • Avisos del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente al Frío del Ministerio de Sanidad, publicados por provincia.
  • Albergues municipales y refugios temporales para personas sin techo o en situación de vulnerabilidad extrema.
  • Servicios sociales municipales: pueden organizar visitas a domicilio, reparto de mantas y comida caliente, traslados a centros climatizados.
  • Teleasistencia activa con seguimiento más estrecho durante el episodio.

Conviene conocer los servicios sociales del municipio antes del invierno y tener su teléfono guardado. Si se conoce a una persona mayor que vive sola y se prevé una ola de frío, una llamada o visita diaria marca la diferencia.

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