Las olas de calor son uno de los problemas de salud pública más graves del verano en España, y golpean con mucha más fuerza a las personas mayores. Cada temporada, el Ministerio de Sanidad publica los datos de mortalidad atribuible al calor y la franja de edad por encima de 65 años concentra la mayoría de los casos. Esta página resume por qué los mayores son más vulnerables, qué señales de alarma conviene reconocer, cómo construir un plan diario sencillo en casa y cuándo hay que llamar al 112.
Por qué los mayores aguantan peor el calor
Varios factores se suman y se refuerzan:
- Sensación de sed amortiguada. Una persona mayor puede estar deshidratándose sin notar sed. Cuando la siente, ya va tarde.
- Termorregulación menos eficaz. El cuerpo regula peor su temperatura: suda menos, tarda más en disipar calor y mantiene durante más tiempo temperaturas internas altas.
- Polimedicación. Muchos tratamientos frecuentes en mayores (diuréticos, antihipertensivos, psicofármacos) interfieren con la regulación del agua o la respuesta al calor. No deben suspenderse por iniciativa propia: consultar siempre con el médico de cabecera antes de un verano largo o de un viaje a zona muy cálida.
- Enfermedades crónicas previas (corazón, riñón, diabetes, pulmón) que se descompensan ante cualquier sobrecarga.
- Aislamiento social y vivienda mal preparada. Pisos altos sin ventilación cruzada, sin persianas o sin aire acondicionado, en personas que viven solas, son situaciones de riesgo añadido.
Señales de alarma: golpe de calor y deshidratación grave
Aprender a reconocer los signos pronto es esencial:
- Piel muy caliente y seca (a veces deja de sudar — mala señal).
- Temperatura corporal alta (por encima de los rangos normales).
- Dolor de cabeza intenso, mareo, sensación de desmayo.
- Confusión, desorientación, somnolencia profunda o, al contrario, agitación.
- Náuseas, vómitos.
- Calambres musculares.
- Pulso rápido y débil.
- Pérdida de conocimiento.
Si aparecen varios de estos signos al mismo tiempo en una jornada calurosa, es una urgencia médica: llamar al 112 sin esperar.
Mientras llega la ayuda: mover a la persona a un lugar fresco y sombreado, retirar ropa de abrigo, refrescar con paños húmedos en cuello, axilas e ingles, abanicar, ofrecer pequeños sorbos de agua si está consciente y sin vómitos.
Plan diario en casa durante una ola de calor
El objetivo es prevenir, no apagar fuegos. Una rutina simple, repetida cada día:
Mañana temprano (antes de 11:00)
- Ventilar la vivienda abriendo ventanas mientras todavía hace fresco. Cruzar corrientes si es posible.
- Hacer las salidas necesarias (compra, paseo, gestiones) antes de que apriete el sol.
- Cerrar persianas y cortinas orientadas al sur o al oeste antes de las 11:00.
Mediodía y tarde (11:00 a 19:00)
- Permanecer en el espacio más fresco de la casa: planta baja, habitación interior, junto al ventilador o al aire acondicionado.
- Mantener la vivienda en penumbra controlada — sin abrir persianas a horas centrales.
- Hidratarse cada hora: vasos pequeños de agua, infusión templada, gazpacho, fruta jugosa (sandía, melón, naranja).
- Comidas ligeras y frescas: ensaladas, fruta, lácteos, sopas frías. Evitar grandes comidas calientes que aumentan la sensación térmica.
- Refrescos físicos: ducha o baño templado, paños fríos en muñecas y nuca, pies en remojo con agua templada.
- No salir al sol salvo necesidad. Si hay que hacerlo: sombrero, ropa clara y holgada, gafas, botella de agua.
Anochecer (a partir de las 21:00-22:00)
- Ventilar de nuevo cuando empiece a refrescar fuera.
- Vigilar la habitación de dormir: que no acumule calor durante la noche.
- Cena ligera, repartida.
- Vaso de agua junto a la cama y luz tenue accesible — si la persona se levanta de noche, debe poder hidratarse y orientarse sin caídas.
Acompañamiento y red de apoyo
Las personas mayores que viven solas son las más vulnerables. Si se cuida o se conoce a alguien en esta situación:
- Llamada o visita diaria durante la ola de calor — preguntar por hidratación, comida y temperatura de la casa.
- Verificar que tenga ventilador o aire acondicionado y que sepa usarlo.
- Comprobar que la nevera funciona y tiene alimentos frescos.
- Recordar los signos de alarma a familia, vecinos y portería.
- Considerar pasar las horas centrales en un lugar climatizado: centro de mayores municipal, centro comercial cercano, biblioteca pública.
Los servicios sociales municipales suelen activar planes específicos durante las olas de calor para personas mayores en situación de vulnerabilidad — conviene preguntar.
Recursos del Plan Nacional de Calor
España cuenta con el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, gestionado por el Ministerio de Sanidad, que se activa cada verano (junio-septiembre). Incluye:
- Sistema de avisos por niveles (verde, amarillo, naranja, rojo) por provincia, publicados a diario.
- Recomendaciones sanitarias adaptadas a cada nivel.
- Coordinación con servicios sociales, residencias, centros sanitarios y emergencias.
Las comunidades autónomas y los ayuntamientos despliegan sus propios planes locales, con centros climatizados habilitados, líneas telefónicas de información y, en casos puntuales, visitas a domicilio a personas vulnerables.
Conviene conocer el plan del municipio antes del verano y guardar el teléfono de los servicios sociales municipales junto a los demás contactos importantes.
Errores frecuentes a evitar
- “Yo aguanto bien el calor”: la sensación subjetiva no protege. La termorregulación falla sin avisar.
- “Bebo cuando tenga sed”: la sed llega tarde. Hay que beber por reloj, no por sensación.
- “No quiero hacer pis cada hora”: limitar líquidos por miedo a la incontinencia agrava el riesgo. Mejor hablar de la incontinencia con el médico.
- “Mejor no abrir nada para que no entre calor”: la vivienda mal ventilada se convierte en horno. Ventilar a primera hora y al atardecer es esencial.
- “El ventilador con la habitación cerrada y a 35º enfría”: a temperaturas muy altas, el ventilador puede acelerar la deshidratación. Combinar con paños húmedos, ducha y, si es posible, aire acondicionado.
Cómo seguir desde aquí
- Hidratación en personas mayores — base del verano.
- Señales de fragilidad — qué vigilar tras un episodio.
- Guía de salud y bienestar — visión general del cuidado.