La consulta de Atención Primaria dura, en la mayoría de centros, entre siete y diez minutos. Cuando la persona mayor llega sin papeles, sin recordar qué tratamientos toma o sin tener clara la duda principal, ese tiempo se va en buscar información que ya existe. Una preparación de quince minutos en casa puede transformar la consulta y evitar pruebas o citas repetidas. Esta página es un checklist práctico para llevar al centro de salud o al especialista.

Documentación básica que siempre va en la cartera

Antes de salir de casa conviene comprobar:

  • DNI o documento de identidad.
  • Tarjeta sanitaria individual (TSI) vigente. Si está caducada, sirve la cita pero conviene renovarla.
  • Tarjeta del seguro privado, si la visita es por esa vía.
  • Justificante de cita (papel o SMS) si el centro lo pide en mostrador.
  • Cartilla de vacunación, si se está al día y la consulta tiene que ver con vacunas (gripe, neumococo, herpes zóster, refuerzos).

Llevar todo en una carpeta o sobre fácil de abrir, no suelto en el bolso. En personas con dificultad de manejo, mejor que lo lleve el acompañante.

Informes previos relacionados con el motivo de la visita

No es necesario llevar el historial completo, pero sí los informes que tengan que ver con el motivo de la consulta:

  • Informes de hospital recientes (alta, urgencias, consulta de especialista).
  • Resultados de pruebas del último año: analíticas, radiografías, ecografías, electrocardiogramas, espirometrías.
  • Informes de otros especialistas que estén siguiendo el mismo problema (cardiología, traumatología, neurología, oftalmología, etc.).
  • Volante de derivación, si la cita es de especialista.

Si se duda entre llevar un informe o no, mejor llevarlo. Es más fácil descartarlo que pedir que el médico interrumpa la consulta para abrir el sistema y buscarlo.

Lista actualizada de tratamientos

Este es probablemente el documento más útil. Una hoja sencilla con:

  • Nombre del fármaco, dosis y veces al día.
  • Para qué se toma, si se sabe (tensión, azúcar, anticoagulación, etc.).
  • Quién lo prescribió (médico de cabecera, cardiólogo, traumatólogo).
  • Fecha aproximada de inicio.
  • Tratamientos sin receta que se toman habitualmente: vitaminas, suplementos, hierbas, analgésicos o protectores gástricos comprados en farmacia.
  • Alergias o intolerancias conocidas.

La hoja se actualiza cada vez que cambia algo. En personas con muchos tratamientos, conviene fotografiar todas las cajas y llevar la foto en el móvil como apoyo.

Para profundizar en cómo organizar el día a día con medicación, ver Organizar la medicación en casa.

El motivo principal, en una frase

Antes de entrar a la consulta, definir mentalmente la frase que se va a decir cuando el médico pregunte “¿qué le trae por aquí?”. No es lo mismo decir “vengo a revisión” que “vengo porque desde hace tres semanas me ahogo al subir las escaleras y no me pasaba antes”. La segunda frase orienta toda la consulta.

Si hay varios motivos, jerarquizar: el más importante primero. Guardar los secundarios por si queda tiempo, o pedir otra cita para ellos. Querer resolver cinco problemas en diez minutos suele acabar en no resolver bien ninguno.

Síntomas con fecha de inicio

Para cada molestia conviene tener claro:

  • Cuándo empezó (fecha aproximada, “hace dos semanas”, “tras la gripe de Navidad”).
  • Cómo es: dolor sordo, punzante, opresión, mareo al levantarse, mareo continuo, debilidad en una pierna, tos seca, tos con flema.
  • Cuándo aparece: al esfuerzo, en reposo, por la noche, con las comidas.
  • Qué lo mejora y qué lo empeora.
  • Si ha cambiado desde que empezó: igual, peor, distinto.

Apuntarlo en un papel o en el móvil. Bajo la presión del despacho del médico la memoria falla y se resumen mal síntomas que llevaban semanas describiéndose con detalle en casa.

Dudas escritas

Llevar una lista corta de dudas escritas. Tres o cuatro preguntas concretas son más útiles que diez vagas.

Ejemplos de buena formulación:

  • “Esta pastilla me da somnolencia por la mañana, ¿se puede tomar por la noche?”
  • “Tengo cita con el cardiólogo en mayo, ¿qué tengo que preparar?”
  • “Mi madre se está cayendo más, ¿conviene una valoración de fragilidad?”

Hay una guía específica con más ejemplos en Cómo preparar una visita al médico.

Acompañante si hay deterioro cognitivo o pérdida auditiva

Cuando la persona mayor tiene problemas de memoria, dificultad para entender instrucciones rápidas, baja audición o ansiedad en consulta, conviene que vaya acompañada. El acompañante:

  • Toma notas de lo que dice el médico.
  • Aporta información que la persona no recuerda (caídas, episodios de confusión, comidas saltadas).
  • Repite en voz alta las indicaciones para confirmar.
  • No responde por encima del mayor cuando este puede hablar por sí mismo: solo completa o aclara.

Si la persona mayor prefiere entrar sola para ciertos temas, respetarlo. El acompañante puede quedarse fuera y entrar al final.

Cómo aprovechar los diez minutos

Algunos hábitos sencillos ayudan:

  • Llegar diez minutos antes, no justo a la hora.
  • Quitarse el abrigo en la sala de espera si va a haber exploración, no en la consulta.
  • Empezar por el motivo principal sin rodeos.
  • Llevar los papeles ordenados y a mano.
  • Mostrar la lista de tratamientos sin esperar a que la pidan.
  • Apuntar lo que diga el médico durante la consulta.
  • Repetir al final: “entonces, lo que tengo que hacer es…”.

Qué preguntar al salir

Antes de dejar la consulta, conviene tener clara la respuesta a estas preguntas:

  • ¿Qué cambia desde hoy? Tratamiento nuevo, suspendido, modificado.
  • ¿Cuándo vuelvo? Y si hay que pedir cita aparte o ya queda agendada.
  • ¿Qué pruebas hay que hacer? Y si requieren preparación (ayuno, suspender alguna pastilla).
  • ¿Qué síntomas deben hacerme volver antes? Banderas rojas claras: fiebre, dolor que no cede, sangrado, falta de aire al esfuerzo.
  • ¿Necesito informe por escrito? Pedirlo si va a hacer falta para otra consulta, una mutua o la solicitud de una ayuda.

Anotar las respuestas en el mismo papel donde iban las dudas, no fiarse de la memoria.

En consultas hospitalarias o de pruebas

Si la cita es en hospital, sumar:

  • Volante de derivación del centro de salud.
  • Instrucciones de la prueba: ayuno, hidratación previa, suspender o no algún tratamiento (siempre según indicaciones, nunca por cuenta propia).
  • Acompañante si la prueba puede dejar a la persona cansada o algo mareada al salir.
  • Documentación de transporte sanitario si se va a usar.

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