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Pasos resumidos
- Partir de una valoración profesional, no de la intuición.
- Conocer cada producto y para qué situación sirve.
- Elegir el modelo adecuado y ajustarlo a la persona.
- Saber dónde conseguirlo y consultar el catálogo CEAPAT.
- Buscar financiación pública por dependencia o ayudas autonómicas.
Cuando una persona mayor empieza a perder movilidad, la primera reacción suele ser comprar un andador o una silla por internet sin más. Es comprensible, pero rara vez es lo acertado: un producto mal elegido o mal ajustado puede dar más inseguridad que la que quita, y a veces hay financiación pública que se pierde por no informarse antes. Los productos de apoyo (lo que antes se llamaba “ayudas técnicas”) cubren desde un bastón hasta una grúa, y elegir bien empieza por entender qué hace cada uno y quién debe indicarlo. Esta guía ordena ese camino.
Paso 1: empezar por la valoración profesional
Un producto de apoyo a la movilidad no es un objeto de tienda, es parte de un tratamiento. Quien debe indicar cuál conviene es un profesional que conozca a la persona.
- El terapeuta ocupacional valora qué necesita la persona en su día a día y en su casa concreta.
- El fisioterapeuta orienta sobre marcha, equilibrio y qué apoyo da más estabilidad.
- El médico de cabecera o el rehabilitador derivan y, en algún caso, prescriben.
Esto importa por dos motivos: un apoyo inadecuado puede aumentar el riesgo de caída, y muchas ayudas públicas exigen prescripción o informe profesional para concederse. Si la persona tiene un grado de dependencia reconocido, el equipo que elabora su Plan Individual de Atención (PIA) puede recomendar productos de apoyo.
Paso 2: conocer cada producto y para qué sirve
A grandes rasgos, de menor a mayor nivel de apoyo.
Bastón
- Para quien camina con leve inseguridad o necesita descargar una pierna.
- Cuatro patas (trípode o tetrápode) si hace falta más estabilidad.
- La empuñadura debe quedar a la altura de la muñeca con el brazo relajado.
Andador
- Más estabilidad que el bastón, para marcha insegura o poca fuerza.
- Andador fijo o con ruedas delanteras para interior.
- Rollator (con ruedas, frenos y asiento) para quien camina distancias y necesita descansar.
Silla de ruedas
- Manual si la persona o un cuidador puede impulsarla.
- Eléctrica para quien tiene autonomía pero no fuerza para autopropulsarse.
- La medida del asiento y el respaldo deben ajustarse a la persona; una silla mal dimensionada provoca llagas y malas posturas.
Grúa de transferencia
- Para mover a la persona entre cama, silla y baño cuando no puede sostener su peso.
- Protege la espalda del cuidador y evita caídas en las transferencias.
- Necesita arnés adecuado y aprender a usarla bien.
Cama articulada
- Permite elevar cabecera y piernas, facilita levantarse, comer, cambiar postura y prevenir úlceras.
- Con barandillas y a altura regulable cuando hay riesgo de caída o se necesita cuidado en cama.
A esto se suman complementos que cambian mucho la vida diaria: asideros, alzas de inodoro, asientos de ducha, cojines antiescaras, cubiertos y vajilla adaptados.
Paso 3: elegir el modelo y ajustarlo
Dos personas con el mismo diagnóstico pueden necesitar productos distintos. Al elegir, mirar:
- Peso y plegado: si hay que subirlo al coche o moverlo por casa a diario.
- Medidas de la casa: anchura de puertas y pasillos, escalones, espacio para girar.
- Quién lo va a manejar: la propia persona, un cuidador con más o menos fuerza.
- Ajuste: altura de empuñaduras, profundidad de asiento, frenos accesibles. Un andador a la altura equivocada hace caminar encorvado y cansa más.
Probar antes de comprar siempre que se pueda. Un producto que la persona rechaza por incómodo acaba en un rincón.
Paso 4: dónde conseguirlo y el catálogo CEAPAT
Dónde se compra o se consigue
- Ortopedias y tiendas especializadas: asesoran y ajustan, importante en sillas y andadores.
- Préstamo o cesión: algunos ayuntamientos, Cruz Roja y asociaciones prestan productos de forma temporal (útil tras una operación o para probar).
- Segunda mano: posible en bastones o camas, con cuidado en higiene y estado de frenos y arneses.
El catálogo CEAPAT
El CEAPAT (Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas), dependiente del IMSERSO, mantiene un catálogo público de productos de apoyo con más de 900 referencias, con descripciones, fotos y empresas distribuidoras. Es la mejor forma de saber qué existe antes de gastar. Además, si se va a pedir una subvención, conviene que el producto figure en ese catálogo. Se consulta en catalogoceapat.imserso.es.
Paso 5: financiación pública
Aquí muchas familias dejan dinero sobre la mesa por desconocimiento.
Vía dependencia
La Ley 39/2006 contempla, dentro del SAAD, prestaciones económicas para la adquisición de productos de apoyo y mejoras de accesibilidad. Se canalizan a través del PIA de la persona con grado de dependencia reconocido. El importe depende del grado y de los ingresos.
Ayudas autonómicas y municipales
Cada comunidad autónoma gestiona sus propias convocatorias de ayudas técnicas y de accesibilidad, y algunos ayuntamientos tienen líneas adicionales. Cambian de una comunidad a otra y suelen abrir en plazos concretos. El trabajador social de servicios sociales es quien informa de las vigentes en tu zona.
Seguridad Social
Algunos productos (ciertas sillas, prótesis, ortesis) pueden financiarse total o parcialmente como prestación ortoprotésica con prescripción médica del sistema público.
El consejo práctico: antes de comprar nada caro, pasar por servicios sociales y por el centro de salud para saber qué se puede financiar y qué papeles hacen falta.
Señales de alerta
- La persona evita usar el producto porque le da miedo, le duele o le incomoda: revisar el ajuste o el modelo con el profesional.
- Llagas o rozaduras al usar la silla o estar en cama: posible mala medida o falta de cojín antiescaras, consultar pronto.
- El cuidador se hace daño en la espalda en las transferencias: probablemente falta una grúa o falta formación para usarla.
- El producto se queda guardado sin usar: señal de que no se eligió bien o nadie enseñó a usarlo.
Errores frecuentes
- Comprar por internet sin valoración ni ajuste.
- Elegir por precio o por marca en vez de por adecuación a la persona y a la casa.
- No medir puertas y pasillos antes de comprar una silla o un andador.
- Pagar el producto entero sin consultar la financiación por dependencia.
- No aprender a usar la grúa o la cama articulada, lo que genera riesgo en cada uso.
- Quedarse con un producto que ya no sirve cuando la situación cambia, en vez de revaluar.
Cómo seguir desde aquí
- Cómo prevenir caídas en casa - bastones, andadores y agarres encajan en un plan más amplio de seguridad.
- Ayudas para adaptar la vivienda - financiación de reformas y productos de apoyo.
- Ayudas de dependencia - vía del PIA para productos de apoyo y accesibilidad.
- Movilidad en personas mayores - mantener fuerza y equilibrio junto al uso de apoyos.
- Recursos de apoyo a personas mayores - terapeutas ocupacionales, ortopedias y préstamo de material.